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Side-Hustle 16 jun 2026

Un diseñador renunció para vender brigadeiros desde una bici con su prima y su mejor amigo: de un carrito callejero perseguido a una dulcería de R$1.25M

Matheus Duarte era diseñador gráfico en el Procon de Río. En 2017 renunció y, junto a su prima Jessica y su amigo de la infancia Thayanini, hizo brigadeiros —el dulce nacional de Brasil— en el departamento de sus padres, primero intentando venderlos desde una bicicleta adaptada (fracasó) y luego como carrito callejero. Algunas semanas dejaban menos de R$150; lo echaban de las tiendas y veía a conocidos cruzar la calle para evitarlo. Durante la pandemia, Instagram convirtió el carrito callejero en una marca con clientes famosos; en 2021 abrieron una tienda, Casa Afagá, y en 2024 la facturación superó los R$1.25M (~$220K), sin financiación externa ni préstamos: un carrito de tres personas creció hasta un equipo de 18.

Protagonista
Matheus Duarte (31, from Rio, former Procon graphic designer) + his cousin Jessica Veras + childhood friend Thayanini Magalhães; a three-person, self-funded team that started from a street cart
Ganado
Near-zero start (an adapted bicycle + parents' kitchen); some street-cart weeks under R$150; 2024 revenue R$1.25M (first time over R$1M, ~$220K); 2025 projected R$2M; now 18 people, zero outside funding or loans
Duración
2017: quits design job → sells brigadeiro from an adapted bike (fails) → switches to a street cart (Ipanema etc.) → pandemic: Instagram growth + celebrity clients → 2021: opens store Casa Afagá (Andaraí) → expands the product line → 2024: R$1.25M, 2025: targeting R$2M, 2026: first subsidiary
Negocio
Afagá (Casa Afagá): a Brazilian confectionery brand. Uses the national sweet brigadeiro as its hook product, extending into bolo no pote (cake in a jar), chocolate bars, Easter eggs, and a signature sea-salt caramel cake, and upgraded into a café (matcha lattes, brunch). Sells via its own store + iFood delivery + Instagram (@afagabr); started from a street cart

Proceso

R$1.25M
Facturación 2024
< R$150
Peor recaudación semanal en la calle
3 → 18
Equipo
R$0
Financiación externa
Brigadeiro, el dulce nacional de Brasil (imagen representativa)
Brigadeiro, el dulce nacional de Brasil (imagen representativa) · Foto: Romerito Pontes / Wikimedia Commons, CC BY 2.0

Matheus Duarte fue diseñador gráfico en un Procon (organismo de protección al consumidor) de Río. Hoy, la marca de dulces brasileños que fundó con su familia y amigos, Afagá, factura R$1.25 millones (~$220K) al año, con famosos haciendo fila. Pero el negocio empezó con una bicicleta que no vendía y una etapa de vida callejera que la gente cruzaba la calle para evitar.

Etapa 1 — El comienzo (2017): un diseñador renuncia, fracasa vendiendo dulces desde una bici y se lanza a la calle

En 2017, Matheus renunció a su trabajo de diseño gráfico en el Procon y, junto a su prima Jessica Veras y su amigo de la infancia Thayanini Magalhães, decidió hacer brigadeiro —el dulce nacional de Brasil, una bolita de chocolate de leche condensada y cacao—. Al principio intentó venderlo desde una bicicleta adaptada: no funcionó.

Así que los tres pasaron a ser camelôs (vendedores callejeros): hacían los dulces en el departamento de los padres de Matheus en Penha, y luego empujaban el carrito hasta barrios acomodados como Ipanema (los martes y jueves por la zona de Rua Visconde de Pirajá).

El comienzo fue brutal: algunas semanas dejaban menos de R$150. Más duro que la falta de dinero era la dignidad: "Me echaban de las tiendas, y veía a conocidos cruzar a la otra acera solo para no toparse conmigo", así resume aquellos años de calle. La mayoría abandonaría con esa vergüenza. Estos tres no.

Etapa 2 — El giro de la pandemia: Instagram convierte un carrito callejero en una marca con clientes famosos

El quiebre llegó con la pandemia. En ese tiempo, su Instagram (@afagabr) creció rápido. El producto y la reputación que habían pulido durante años en la calle quedaron amplificados, de golpe, por ese megáfono.

Empezaron a llegar clientes famosos: actores brasileños como Camila Pitanga, Renata Sorrah y Paulo Betti se volvieron clientes. Un "carrito callejero perseguido" se había convertido en una marca de dulces con verdadero tirón online. Quienes atrapan una oportunidad con soltura cuando llega suelen ser los que ya tenían el carrito surtido en la calle.

Etapa 3 — De un solo brigadeiro a una línea de productos + una tienda física (2021)

No se quedaron en un solo brigadeiro. La línea se amplió del brigadeiro a bolo no pote (pastel en un frasco), barras de chocolate, huevos de Pascua, y más tarde a su gran sello: un pastel de caramelo con sal de mar.

En 2021 abrieron su primera tienda física, Casa Afagá, en la Rua Uruguai, en Andaraí, y la convirtieron en una cafetería: matcha lattes, brunch, pasteles bentô con frases graciosas. Usan el éxito nacional, el brigadeiro, como gancho para atraer clientes, y luego suben el ticket promedio y la recompra con pasteles de mayor valor, cajas de regalo y café.

Etapa 4 — Más allá del millón: R$1.25M en 2024, apuntando a R$2M en 2025

En todo el proceso, no tomaron nada de financiación externa ni préstamos. Un carrito callejero de tres personas, reinvirtiendo las ganancias paso a paso, creció hasta un equipo de 18 personas.

En 2024, la facturación de Afagá superó el millón por primera vez —R$1.25 millones para ser exactos (~$220K)—. Para 2025 proyectan R$2 millones (con más de R$1M esperados solo en el primer semestre), y planean abrir su primera sucursal en 2026 en el patio de comidas Taste Lab, en Tijuca.

Una bicicleta que no vendía y una etapa de vida callejera que la gente cruzaba la calle para evitar se habían convertido, ocho años después, en una marca de dulces brasileña favorita de los famosos que factura millones de reais al año.

"Me echaban de las tiendas, y veía a conocidos cruzar a la otra acera solo para no toparse conmigo." — Matheus Duarte (parafraseado de entrevistas públicas)

Fuente: Time Out Rio · Terra · Instagram @afagabr

Reflexión

Insight 1: Un "carrito callejero" es la prueba de mercado más barata posible — valida primero, abre la tienda después

La mayoría hace el orden al revés: primero gastan en alquiler, reforma e inventario, y luego rezan para que alguien entre. Afagá hizo lo contrario: una bicicleta adaptada más la cocina de sus padres, poniendo el producto directamente en manos de clientes reales en la calle. Si no se vendía, lo único que perdían eran los ingredientes.

Un carrito callejero no es "una forma humilde a la que solo recurres cuando estás sin plata"; es una prueba de demanda infravalorada y de costo casi nulo que, antes de que hundas dinero en activos pesados, te dice de forma brutal y honesta si alguien va a pagar —y si va a volver—. Valida "¿alguien compra esto?" con el método más liviano primero, y después hablamos de abrir una tienda. Acierta ese orden y esquivas el error más fatal que cometen los fundadores.

Insight 2: Sobrevivir al pozo de dignidad de "que te echen, que los amigos te eviten" es en sí mismo un foso

A Matheus lo echaban de las tiendas y veía a conocidos cruzar la calle para esquivarlo: una vergüenza que disuade al 99% de la gente. Pero precisamente esos años de calle pulieron tanto el producto como su piel curtida y su instinto de venta.

La penuria del arranque en frío es en sí misma un foso: los que están dispuestos a aguantarla, y aguantarla por mucho tiempo, son contadísimos. Es el mismo hilo oculto que "un comienzo lento es un filtro" en tantos casos: a los competidores no los vence tu producto; los disuaden esos días invisibles, sin recompensa y cargados de miradas de desdén. Quien sobrevive a ese tramo ya ganó en el camino que nadie más quiere recorrer.

Insight 3: La oportunidad (la pandemia/Instagram) no es suerte — es un megáfono para quienes ya surtieron el carrito

Es fácil atribuir el despegue de Afagá a "la suerte de la pandemia + Instagram". Pero la verdad: ya habían pasado tres años puliendo producto y audiencia en la calle, e Instagram simplemente amplificó esa acumulación de golpe. Bajo el mismo viento de cola de la pandemia, quien no tenía producto ni reputación no atrapó nada.

Este es el replanteo más importante sobre la "suerte": el megáfono está abierto para todos, pero solo los que surtieron el carrito de antemano pueden atraparlo. En lugar de esperar el viento a favor, sigue puliendo el producto y acumulando clientes recurrentes y contenido durante los días sin tráfico, para que cuando llegue algún viento de cola de plataforma o un momento viral, seas tú quien despegue.

Insight 4: Usa un "éxito nacional" como gancho y luego lleva a los clientes a productos de mayor ticket

El brigadeiro es un dulce que todo brasileño ama y entiende: un producto gancho perfecto: baja barrera de decisión, boca a boca rápido, primera compra fácil. Pero un solo brigadeiro tiene un ticket bajo y un techo bajo.

La astucia de Afagá: captar con el éxito nacional, y luego llevar a los mismos clientes hacia mayor valor con bolo no pote, cajas de regalo de Pascua, pastel de caramelo con sal de mar y un menú de cafetería. Es un combo de "captación de baja barrera + monetización de alto ticket". Cuando elijas productos, ten claro cuál es tu generador de tráfico y cuáles son tus generadores de ganancia.

Insight 5: Sin financiación — crecer con el flujo de caja, y mantener el ritmo y la marca en tus propias manos

De tres personas a 18, de carrito a tienda y a sucursal: Afagá no tomó dinero externo ni préstamos, reinvirtiendo las ganancias todo el camino. Lento, pero cada paso se sostuvo firme, con la marca y el ritmo de crecimiento enteramente en sus propias manos.

Para una persona común sin recursos ni contactos, este es en realidad el camino más realista y el más estable: no ser rehén del capital, no vivir angustiado por las cuotas, dejar que el negocio gane el dinero para su propio siguiente paso. Su techo quizá sea más bajo que el de las startups financiadas por capital de riesgo, pero sus probabilidades de supervivencia, su libertad y su resiliencia son muchísimo mayores.


Acción

Paso 1: Valida primero con el "carrito" más barato — no abras una tienda de entrada

Antes de firmar un alquiler, reformar o llenar el stock, pon el producto frente a clientes reales con el método más liviano: un carrito, un puesto de mercado, preventas, tomar pedidos por Instagram. Confirma dos cosas: ¿pagará alguien y volverá? Cuanto más barata sea la prueba, más veces te puedes permitir equivocarte. Graba a fuego "valida primero, escala después" en tu secuencia de arranque.

Paso 2: Elige un producto gancho "que invite a la recompra y sea extensible"

Encuentra un artículo estrella que no sea difícil de hacer, tenga una baja barrera de decisión y pueda extenderse en una serie (como el brigadeiro para Afagá). Úsalo para atraer clientes y luego añade líneas de mayor ticket por encima (pasteles, cajas de regalo, menús, suscripciones). No despliegues una larga lista de SKU el primer día: gánate primero un éxito fuerte y después arma el surtido.

Paso 3: Surte el carrito en los días sin tráfico y espera el megáfono

No te quedes sentado esperando el viento a favor. En los días en que nadie te mira, sigue puliendo el producto, acumulando clientes recurrentes y guardando contenido. Los vientos de cola de plataforma, los momentos virales, los compartidos de famosos… estos "megáfonos" llegarán tarde o temprano, pero solo amplifican lo que ya existe. Cuanto más sólidamente hayas surtido, más limpio atraparás el momento.

Paso 4: Cuenta tu historia de lucha — dale a la marca un rostro humano

El arco de Afagá "de un carrito callejero perseguido a una dulcería de famosos" es en sí mismo el mejor marketing. Una historia de origen real viaja más lejos y gana más confianza que cualquier anuncio pulido. Cuéntales a los clientes con honestidad por qué empezaste, qué aguantaste y hasta dónde has llegado: la gente compra no solo el producto, sino a la persona detrás.

Paso 5: Si puedes crecer con el flujo de caja, no te apresures a buscar inversión

Prefiere reinvertir las ganancias antes que pedir prestado o levantar capital de entrada. Más lento, pero cada paso se sostiene firme, y el ritmo y la marca quedan en tus manos. De carrito a sucursal, reinvierte un paso a la vez: este camino quizá no sea sexy, pero es la forma más realista y de mayor supervivencia para que una persona común escale.

No es para ti si: no soportas enfrentar clientes y el rechazo en persona en la calle; o quieres "abrir una tienda de un solo salto" y no estás dispuesto a validar la demanda de forma barata primero; o esperas viralidad de la noche a la mañana: ellos lo trabajaron a pulso en la calle durante tres años antes de que llegara el momento que lo amplificó todo.

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